La sentencia

Por cuentos, minicuentos
La sentencia

Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín, bajo los árboles en flor. Algo se arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que era un dragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró protegerlo.

Al despertarse, el emperador preguntó por Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el palacio; el emperador lo mandó buscar y lo tuvo atareado el día entero, para que no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. La partida era larga, el ministro estaba cansado y se quedó dormido.

 

Un estruendo conmovió la tierra. Poco después irrumpieron dos capitanes, que traían una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del emperador y gritaron:

 

-¡Cayó del cielo!

 

Wei Cheng, que había despertado, la miró con perplejidad y observó:

 

-Qué raro, yo soñé que mataba a un dragón así.

 

FIN

Wu Ch’eng-en

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Un comentario en “La sentencia

  1. En países orientales (china y japón) el Dragón representa la fuerza del espíritu, y es signo de sabiduría. A mi humilde interpretación estamos ante un duelo onírico, donde el sueño que logro concretarse fue el de Wei Cheng sobre el del Empredor, por eso creo que la sentencia esta dada, golpe de estado. La cabeza del dragón es en realidad la cabeza del emperador.

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